5 señales de que tu web necesita un rediseño

Ordenador antiguo con una web desfasada junto a un portátil con un diseño web moderno

Tu web necesita un rediseño si tarda más de tres segundos en cargar, si no se ve bien en el móvil, si nadie te contacta a través de ella, si ya no se parece a lo que eres hoy o si tú mismo evitas enseñarla. Con que se cumpla una sola de estas cinco señales ya estás perdiendo clientes: la web no es un escaparate decorativo, es el primer contacto que mucha gente tiene con tu negocio.

Vamos una por una, con cómo comprobarlo tú mismo sin ser técnico.

1. Tarda demasiado en cargar

La velocidad es la señal más fácil de medir y la que más silenciosamente te está costando dinero. Si tu web tarda varios segundos en mostrar algo, buena parte de las visitas se va antes de leer una palabra. No se quejan, no te escriben: simplemente vuelven a Google y entran en la del siguiente.

Cómo comprobarlo: abre tu web desde el móvil con los datos, no con el WiFi de casa. Ese es el escenario real de alguien que te busca por la calle. Si te da tiempo a pensar «va lenta», ya es lenta. Para un dato objetivo, pasa la URL por PageSpeed Insights de Google.

Las causas suelen ser las mismas: imágenes subidas sin optimizar, demasiados plugins acumulados con los años, un alojamiento barato o una plantilla cargada de funciones que no usas.

2. No se ve bien en el móvil

Hoy la mayoría de las visitas a una web de negocio local llegan desde el teléfono. Si al abrir tu web hay que hacer zoom para leer, el menú se descoloca o los botones se salen de la pantalla, estás perdiendo justo a la gente que más cerca está de contactarte.

Cómo comprobarlo: ábrela en tu móvil e intenta hacer lo que quieres que haga un cliente. Llamarte. Rellenar el formulario. Encontrar tus precios. Si en algún momento tienes que pellizcar la pantalla para ampliar, ahí tienes el problema.

Muchas webs de hace unos años se hicieron pensando en el ordenador y adaptando el móvil después, como un parche. Se nota, y Google también lo nota: la versión móvil es la que usa para posicionarte.

3. Nadie te contacta desde la web

Esta es la señal que de verdad importa, porque habla de negocio y no de estética. Si tu web recibe visitas pero no genera llamadas, mensajes ni presupuestos, algo está fallando entre lo que el visitante ve y lo que tú necesitas que haga.

Cómo comprobarlo: entra en tu propia web como si fueras un cliente que no te conoce de nada. ¿Se entiende en cinco segundos a qué te dedicas y a quién ayudas? ¿Está clarísimo cuál es el siguiente paso? ¿Tu teléfono se ve sin buscarlo?

Lo habitual no es que falte información, sino que sobre. Webs que cuentan la historia de la empresa antes de decir qué venden, formularios de doce campos, botones escondidos al final de la página. Cuando ese es el diagnóstico, no hay retoque que lo arregle: lo que toca es rediseñar la web para que convierta, replanteando la estructura desde lo que necesita el cliente, no desde lo que se quiere contar.

4. Ya no se parece a lo que haces hoy

Los negocios cambian. Añades servicios, dejas otros, cambias de público, subes de precio. La web, en cambio, se queda quieta en el año en que se hizo. Si en tu web sigue habiendo servicios que ya no ofreces, o falta lo que hoy te da de comer, estás atrayendo consultas equivocadas.

Cómo comprobarlo: lee la página de inicio y pregúntate si describe tu negocio de hoy o el de hace tres años. Revisa si aparecen tus servicios actuales y si el tono encaja con el tipo de cliente que quieres ahora.

Esta señal es engañosa porque la web «funciona». No está rota. Simplemente está contando otra cosa.

5. Te da apuro enseñarla

Menos técnica que las anteriores, pero muy fiable. Si cuando alguien te pide la web dices «bueno, es que la tengo un poco abandonada» o prefieres mandar el Instagram, ya tienes la respuesta. Esa web no te está representando y, lo que es peor, tú lo sabes.

Cómo comprobarlo: es la única señal que no necesita herramientas. Piensa en la última vez que te pidieron tu web. ¿La enseñaste con orgullo o con excusas?

Si la respuesta es «con excusas», tu web está trabajando en tu contra en cada primera impresión.

¿Rediseñar o hacer una web nueva?

Depende de dos cosas: de si el contenido sigue sirviendo y de en qué estado está lo que hay por debajo.

Un rediseño tiene sentido cuando los textos, los servicios y la información siguen siendo válidos, pero la presentación se ha quedado atrás. Se reaprovecha el contenido, se replantea la estructura y el diseño, y se optimiza lo técnico.

Una web nueva compensa cuando lo que hay por debajo está tan enredado que arreglarlo cuesta más que empezar de cero: plantillas antiguas muy modificadas, plugins que se pisan entre ellos o un desarrollo que nadie puede tocar sin romper algo.

Por eso, antes de dar un precio, lo sensato es mirar qué hay debajo. Sin ese diagnóstico, cualquier presupuesto es un número al aire.

Qué hacer ahora

Repasa las cinco señales y cuenta cuántas se cumplen en tu caso. Con una ya merece la pena revisarla; con tres o más, tu web te está costando clientes cada mes que pasa.

Si quieres una opinión concreta sobre la tuya, escríbeme y le echo un vistazo. Te digo con franqueza si con un rediseño es suficiente o si te compensa otra cosa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda el rediseño de una web?

Depende del número de páginas y de si el contenido está listo. Un sitio pequeño con los textos ya escritos avanza mucho más rápido que uno donde hay que rehacer también la información. Lo que más suele retrasar un rediseño no es el diseño en sí, sino esperar a los materiales del cliente.

¿Pierdo mi posicionamiento en Google si rediseño la web?

No, siempre que se haga bien. El riesgo aparece cuando se cambian las direcciones de las páginas sin redirigir las antiguas. Manteniendo la estructura de URLs o configurando las redirecciones correspondientes, el posicionamiento se conserva y suele mejorar al ganar velocidad y adaptación a móvil.

¿Puedo conservar mis textos y mis fotos?

Sí. De hecho es lo habitual en un rediseño: el contenido se aprovecha y lo que cambia es cómo se presenta y se organiza. Si algún texto ha quedado desfasado o alguna imagen no da la calidad necesaria, se revisa, pero no se parte de cero por sistema.

¿Cómo sé si mi web es lo bastante rápida?

La forma más sencilla es abrirla desde el móvil con datos móviles y cronometrar cuánto tarda en verse el contenido principal. Para una medición objetiva, PageSpeed Insights de Google analiza cualquier URL gratis e indica qué está frenando la carga.

¿Merece la pena rediseñar si apenas recibo visitas?

Sí, pero conviene atacar las dos cosas a la vez. Una web que convierte bien pero no recibe visitas necesita además trabajo de posicionamiento; una web con visitas que no convierte necesita rediseño. Si no llega nadie y además no convierte, arreglar solo una mitad no cambiará el resultado.


Marc Sabina Sala · Diseñador web y especialista en SEO en Sant Vicenç dels Horts. Trabajo con negocios del Baix Llobregat en WordPress, diseño y posicionamiento local.

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